Fuente: Essentially Sports
El Abierto de Francia enfrentó un susto por el calor cuando una recogepelotas se desmayó durante el partido de Andrey Rublev. Este incidente destacó las preocupaciones sobre las temperaturas extremas en el torneo, que han alcanzado los 33 grados Celsius (91 Fahrenheit). Justo una semana antes, las fases previas se vieron afectadas por lluvias incesantes, lo que llevó a retrasos y suspensiones de partidos. Afortunadamente, el clima mejoró al comenzar el cuadro principal, pero el impacto del calor en jugadores y personal se convirtió en un tema urgente durante el torneo. Los organizadores ahora están bajo escrutinio mientras navegan los desafíos de mantener la seguridad de los jugadores en tales condiciones.